En un mundo laboral cada vez más dinámico y cambiante, ya no es suficiente poseer un título universitario para garantizar un buen desempeño profesional. Por el contrario, existe una serie de habilidades o destrezas menos formalizadas que no suelen adquirirse en el ámbito académico pero que son decisivas para una carrera laboral satisfactoria. Estas aptitudes suelen denominarse soft skills o habilidades blandas, por contraposición al núcleo duro de habilidades o requisitos (formativos, técnicos, etc.) de un determinado puesto de trabajo.

¿Qué son las habilidades blandas?

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Como sabrás, las hard skills requeridas para un determinado puesto son siempre cambiantes y evolucionan al ritmo vertiginoso de la transformación digital y el surgimiento de nuevas tecnologías. Frente a ellas, existe un valioso conjunto de soft skills que suelen permanecer inalteradas con el paso del tiempo.

Entonces, ¿a qué nos referimos exactamente cuando hablamos de habilidades blandas? Pues bien, llamamos soft skills a un conjunto de atributos personales, cualidades propias y habilidades comunicativas que permiten a una persona tener una interacción eficiente y de calidad con los demás.

Se trata, por tanto, de una serie de habilidades interpersonales y rasgos de personalidad que son mucho más difíciles de cuantificar y adquirir que las hard skills.

Así, algunos ejemplos de habilidades blandas importantes para el desempeño profesional podrían ser:

  • Comunicación
  • Ética de trabajo
  • Capacidad de trabajo en equipo
  • Pensamiento creativo
  • Resolución de problemas
  • Flexibilidad
  • Motivación
  • Gestión del tiempo
  • Pensamiento crítico
  • Resolución de conflictos
  • Liderazgo

¿Por qué son importantes las soft skills?

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Como decíamos al principio, en un mundo laboral tan cambiante y dominado por la tecnología, las habilidades técnicas o formativas ya no son suficientes. Es en este marco dinámico donde las habilidades interpersonales y ciertos rasgos de personalidad aparecen como más necesarios que nunca. De este modo:

  1. Las soft skills son importantes en cualquier tipo de puesto y en todo tipo de sector, dado que siempre será valiosa la capacidad de un empleado para desarrollar una buena interacción con los demás.
  2. Poseer habilidades blandas te convierte en un trabajador polivalente, dado que se trata de un conjunto de aptitudes que son transferibles a cualquier tarea o puesto.
  3. Las soft skills no suelen adquirirse a través de programas formativos, en períodos limitados de tiempo. Muy al contrario, son habilidades que se desarrollan a lo largo de los años, mediante la experiencia, y que, por ello, convierten al trabajador que las posee en un recurso muy valioso para cualquier compañía.
  4. Las habilidades blandas contribuyen a crear un ambiente colaborativo en la empresa, logrando así un entorno de trabajo más productivo y confortable.
  5. Las soft skills facilitan la convivencia, interacción y trabajo en equipo cuando tenemos trabajadores de muy diversos orígenes, generaciones o personalidades. Una buena comunicación contribuye a desarrollar un trabajo fluido y a evitar posibles fricciones por malentendidos.

Cómo desarrollar las habilidades blandas en la empresa

 

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Aunque en parte este tipo de habilidades vienen condicionadas por la propia personalidad o por capacidades innatas, ello no quiere decir que no puedan desarrollarse o aprenderse. En este sentido, podemos señalar una serie de recomendaciones o iniciativas que pueden contribuir al desarrollo de las soft skills y que, de hecho, podrían llevarse a efecto en cualquier compañía:

  • Programar actividades formativas enfocadas al desarrollo de habilidades blandas. Más allá de formaciones técnicas específicas de un determinado puesto, es muy conveniente promover dentro de la empresa cursos transversales en materias como el trabajo en equipo, pensamiento creativo, comunicación, etc. Este tipo de acciones dan la oportunidad al empleado de salir por un momento del marco estricto de su puesto de trabajo y desarrollar habilidades polivalentes, incidiendo muy positivamente en su motivación.
  • Promover una cultura empresarial y un entorno de trabajo que favorezcan el desarrollo de las soft skills. El estilo de liderazgo influye decisivamente en la promoción de estas habilidades blandas. De este modo, si desde la dirección se muestra un talante conciliador, que valora el trabajo en equipo y se actúa con una ética de trabajo intachable, esos valores se transmitirán a toda la organización de una manera muy natural. Por el contrario, de poco servirán las actuaciones formativas en soft skills si el estilo de liderazgo implantado en la empresa no las promueve mediante el ejemplo diario.
  • Establecer un sistema de mentoría que proporcione feedback de utilidad para los empleados. Se trata de ir un paso más allá de los sistemas tradicionales de supervisión y evaluación, para establecer un plan de reuniones individuales entre mentor y empleado donde este pueda ser escuchado y aconsejado de forma personalizada. Este tipo de reuniones facilita enormemente la adaptación a nuevos puestos, contribuye a la mejora en el desempeño, facilita la detección temprana de problemas, etc. Adicionalmente, contribuye en gran medida al desarrollo de las habilidades comunicativas interpersonales.
  • Establecer objetivos en la mejora de las habilidades blandas. Al igual que estamos acostumbrados a fijar objetivos de productividad o rendimiento relacionados con las hard skills, también debemos hacerlo en el caso de las soft skills. No obstante, por la propia naturaleza de este tipo de habilidades, estas metas se establecerán de forma distinta. Por ejemplo, para la mejora de las habilidades comunicativas, podría establecerse que cada empleado deba realizar al menos una presentación en público por mes (ofreciéndole, como es lógico, el necesario feedback que le permita progresar en su desarrollo).
  • Asignar tareas complementarias dentro de los equipos de trabajo. Se trataría de confiar a cada miembro del equipo una labor adicional a la suya propia, relacionada con alguna de estas habilidades blandas. En este sentido, se asignarían tareas relacionadas con la comunicación entre miembros del equipo, gestión de tiempos, documentación del progreso, etc.

Un valor de futuro

Por tanto, no debemos caer en el error de infravalorar la importancia de las soft skills, ya que contribuyen decisivamente a construir equipos más sólidos y más productivos dentro de la empresa. Dedicar esfuerzos a promoverlas y mejorarlas tiene un impacto directo innegable en la consecución de un mejor entorno de trabajo y, en definitiva, de empleados más felices y más motivados.

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